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Cuidarnos entre mujeres: lo bonito y lo complicado

  • Writer: Margen
    Margen
  • Jun 2
  • 2 min read

Yo crecí con hermanas y primas, rodeada siempre en mi comunidad por mujeres.

Amo y he amado tener amigas.


Pero cada día me doy cuenta de que cuidarnos y apoyarnos es lo que siempre nos dicen que debemos hacer, sin embargo en la práctica… no siempre es tan sencillo.


En mi vida siempre he sentido la sororidad, especialmente con mi hermana. Ella prácticamente siempre se anteponía a cosas que sabía que me iban a costar o doler, y me ayudaba a hacerlas.


Así notaba su amor y su cuidado por mí, no necesariamente con un abrazo o un “te quiero”.

Lo sentia muchas veces eligiéndome la ropa para salir cuando yo ya había decidido que no iba a salir.


Después de estas escenas caóticas con mi hermana. Solía salir —empujada y motivada por ella— y al llegar a restaurantes, bares o discotecas me encontraba con un panorama de mujeres donde lo que resaltaba era la envidia y el intento de apagar la luz de la otra.


Muchas veces sí vemos claramente la sororidad y podemos sentirla en pequeños gestos.


Aun así, tenemos que ser conscientes de que muchos de estos buenos gestos no siempre son totalmente genuinos.


La mayoría de las veces se sienten más como una obligación moral que como algo natural. O pueden no ser recíprocos.


Las relaciones en general no son fáciles.


En cambio en una sociedad donde ser la mujer perfecta se ha convertido en norma, es difícil muchas veces no querer competir.


¿Qué deberíamos esperar de las mujeres entre sí?

¿Es posible que tengamos una sororidad genuina?

¿Ser “perfecta” significa ser sorora o hundir a mi amiga?


La sororidad, desde hace un tiempo, está de moda, y ya se sabe que no es algo perfecto.


Es algo que estamos aprendiendo cada día a construir, incluso cuando no tenemos ni idea de cómo hacerlo.


La sororidad no siempre es cómoda, pero tampoco es simple.

 
 
 

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